En la sociedad actual la información se ha convertido en un valor imprescindible. Todas las organizaciones hacen gestiones de datos de personas (clientes, proveedores, empleados, candidatos, etc.). Se busca optimizar la organización de estas bases de datos de carácter personal. Para mejorar su gestión se someten los datos a un tratamiento automatizado o manual que incide en la privacidad de cada persona.
Para garantizar un correcto tratamiento y gestión de los datos personales se ha llegado a un nuevo replanteamiento jurídico y nueva legislación de obligatorio cumplimiento.
La Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD), y sus Reglamentos de desarrollo, en particular el Reglamento de Medidas de Seguridad, protegen y garantizan las libertades y los derechos fundamentales de las personas físicas, su honor e intimidad personal y familiar. Esta ley establece una serie de requisitos a tener en cuenta por las empresas cuando manejan este tipo de datos, creándose órganos administrativos como la Agencia Española de Protección de Datos y las análogas de las Comunidades Autónomas para velar por su cumplimiento.